Aquí el invierno, es para olvidar, para enterrar, para sembrar, para mirar la sombra de uno en la noche bajo ese foco de un naranjo especial. Para caminar, para caminar y para caminar. Donde acompaña la mirada fría hacia el suelo, donde se alza para encender un cigarillo. Aquí el invierno es para sembrar, para hacer germinar. Para lograr cosechar a pesar de la helada madrugada, para que no te congeles de verdad. Aquí el invierno es de esperas en la esquina. Es bajo esa niebla seca y de calles humedas, aquí el invierno es para moverse, para bailar. Aquí el invierno es para disfrutar de casa en la noche simplemente acostado, aquí el invierno es para agradecer, es para esperar. Aquí el invierno es para cerrar los ojos un rato, para entender. Aquí el invierno las calles no hablan, solo los perros de la casa y los sonidos de los Autos, aquí el invierno es de parejas en las calles. Aquí el invierno es para tenernos atentos. Aquí el invierno es para...
Psicosis
lunes, 2 de agosto de 2010
Alguna vez en verano.
Hoy es una noche tétrica, de una luz de la calle parpadeando. De esperas en esquinas y juntas en la plaza. Conversaciones de risas vaporosas saliendo por las bocas. De escuchar sonidos de autos continuamente sin armonía. Son gritos silenciosos. Es una noche de ventanas de baños nebulosas, con cuerpo no bordeados. De un cielo sin estrellas opacados por focos anaranjados que caen de la envidia al tratar de igualar la sepia de 1895, como la de Rusia. Alla el invierno es de cielos níveos, de rostros palidos caminando, dando paso a paso con normalidad, el empedrado de su plaza, de miradas entresuelo y horizonte, de gente que no deja su historia, que recuerdan. De una Rusia dormida, tranquila, de fuertes conversaciones en la noche, calidas. Donde el frio del rostro, del viento, no supera a la calides de la bufanda en tu mentón, mandibula y nariz. De manos tibias en el bolsillo de aquel abrigo largo café.
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